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domingo, 27 de septiembre de 2015

Simplemente Pineta

Quienes me conozcáis, ya sabréis que mi lugar preferido de todo el pirineo es el Valle de Pineta, en la comarca del Sobrarbe, dentro del Parque Natural Ordesa-Monte Perdido. 
Desde el primer día que lo pisé me cautivó. Esas paredes que parecen auténticas murallas, esos picos que parecen que estén bailando. Ese paseo por el fondo del valle o hasta los Llanos de La Larri (es un paseico de nada), esos caminos que he recorrido bastantes veces. 



Y cada vez que veía esta pedazo de pared, me decía a mi misma que tenia que subirla, que algún día me haría con ella. Pero cada vez que veía el desnivel (casi 1500 metros en tan solo 8 km) flaqueaba o me hacían flaquear.
Pero este verano algo cambió, estaba más fuerte, me había hecho un par de escapadas con mis amigos y veía que llegaba bien, que podía con los desniveles (nunca tanto) y con el calor. Así que a la espera de una ventana optima de climatología ya que en este valle suele llover bastante, me decidí a afrontar "la pared".
La pared en cuestión llega a lo que se llama el Balcón de Pineta y está, si os fijáis en la foto de arriba, justo a la izquierda del pico más bajito que el el Pico Pineta.
Así que con un madrugón y la batería de la cámara cargada nos enfilamos para arriba, a por esos 1500 m! Donde chorra me he metido!!!
De la ascensión, paso a paso, con alguna que otra pájara, con alguna que otra lágrima de no poder seguir de mis piernas quererse dar la vuelta, pero con la cabeza diciéndome que sí! que sí que podía! 



Con las palabras de Javi que repetía una y otra vez que podía hacerlo, recordando las palabras de Fer que me decía que si quería podía, que es cuestión de ir a la marcheta... Pues eso, a la marcheta llegué!! Llegué en mucho menos tiempo de lo que yo pensaba, llegué en el tiempo marcado en los paneles (4 horas indicaban y 4.10 hice yo). Llegué!!! Por fin!! Aquella pared pude verla desde arriba!!! Me sentí increíblemente bien!!!


Este último repecho me supo a gloria! Pero que que pude contemplar desde allí arriba fue acojonante!!!


Y no podía dejar de contemplar estas vistas! Ni de fotografiarlas!!! Por eso este post esta lleno de fotos, porque no sabría con cual quedarme.


Y al darme la vuelta te viene encima las dos moles que rodean este pequeño circo de Tucarroya que comienza en este balcón. Monte Perdido y Marboré. Sin aliento!


Ya puestos, vamos a ver que bonito es el Lago Helado de Marboré, que por estas fechas y con el calor que ha hecho este verano... pues helado, helado ya no estaba, pero no deja de ser precioso, como puede tener ese azul tan intenso.


Y tras un breve descanso y un bocata pequeño, plátano y un par de fotos, para abajo, que aun teníamos 3 horicas de bajada... y que bajada! Con un par de aterrizajes forzados, con rascuñazo incluido, llegamos de nuevo a la pradera, con la satisfacción de haber hecho algo que hacía muchísimo que andaba buscando y a sabiendas que lo volveré hacer con más gente, a la que se le echo de menos!



domingo, 5 de julio de 2015

La mochila amarilla

MICRORRELATO: LA CHICA DE LA SONRISA Y LA MOCHILA AMARILLA


Cada mañana a las 8 sube al bus de la línea 26 la chica de la mochila amarilla, siempre con su sonrisa, un iPod y su libro electrónico. Me llama la atención que siempre va sonriendo, da igual que sea lunes que sea viernes, con legañas, con sueño, sea invierno o verano, nunca pierde esa sonrisa.
Siempre se sienta en el mismo asiento del autobús y se queda mirando por la ventana justo antes de enfrascarse en la lectura. ¿Cual será el último libro que ha leído? ¿En cual se estará perdiendo ahora?
De vez en cuando, sus dedos golpetean el ebook al son de alguna canción que está escuchando en ese mismo instante. Los días en los que me siento detrás de ella puedo escucharla canturrear, me pareció escucharla tararear un tema de Love of Lesbian. Me gusta pensar que le gusta la musica Indie, es más me la imagino recorriendo el verano de festiva en festival saltando y cantando como si no hubiera mañana. Si, la imagino así, con su mochila amarilla y su cerveza bien fría.
La chica de la sonrisa y la mochila amarilla sigue leyendo.
De vez en cuando, la veo levantar la mirada del libro y sonreir. En ese instante muero de ganas por saber por qué en ese mismo instante su sonrisa es más amplia.... ¿será por la canción que escucha?, ¿será que le ha venido a la cabeza algún grato recuerdo?, ¿o será por lo que acaba de leer?. En ese mismo instante, el día es más luminoso.
La chica de la sonrisa y la mochila amarilla llega a destino, y con la misma sonrisa baja del autobús de la línea 26.
Ella no sabe que a mi, ya me ha alegrado el día.