Esta entrada es un pequeño homenaje a un gran maestro, Mooses. Un grandioso fotógrafo y aún si cabe mejor profesor, el cual nos dejó la semana pasada.
Él nos enseñó a amar más si cabe la fotografía. Sabía transmitirnos sus conocimientos, lo hacía con toda la pasión que uno puede tener por su trabajo. Paciente y risueño. Me encantaban sus clases, nunca una tarde había pasado tan rápido como cuando estábamos en clase o en su estudio. Es todo un honor haber sido alumna suya.
Esta fotografía la tomé en las últimas prácticas que hicimos con el a final del curso superior, un zooming en la calle Alfonso, zooming que él me enseñó a hacer, por eso será especial esta fotografía.
Se le echará muchísimo de menos.
